martes, 11 de abril de 2017

La crisis de los seis meses

Aquí me encuentro. Más de 31 días después. En este lugar que hace por las veces de psicólogo, de mejor amiga, de madre, de paño de lágrimas o de ese particular rincón donde caben todas tus alegrías.

Lo admito. No soy completamente feliz. Por una vez, creo que me merezco doblar las rodillas, mirar hacia abajo y agachar la cabeza. Pero solo por un instante. Dicen que es la crisis de los seis meses. Yo digo que eres tú, nuestras idas y venidas. El trabajo. La Semana Santa. Mi cumpleaños. Pero alguien me dijo "haz el challengue de no quejarte". Y en ello estoy. Intentando ver el vaso medio lleno. Como por ejemplo, que a las ocho, cuando salgo de trabajar, el cielo sigue estando anaranjado, y a las seis es prácticamente de día. En mis dos próximos viajes (y qué viajes). Pero cómo no iba a entrar en crisis, con tantos cambios, tanta resaca, tanta intoxicación...

Pero nunca es tarde para empezar de cero, y todo lo que el vaso medio lleno tiene es más que suficiente para coger impulso mientras las rodillas terminan de descansar.

Hola, 24, sois una nueva etapa...


lunes, 6 de marzo de 2017

Porque sí

Purificando el alma. Ir. Estar. Ver. Observar. Analizar. Y volver. Sobre todo volver. Eso te purifica el alma. Quizás hayan sido cinco meses, pero a mí me han parecido algo más. Mucho más he de decir. Una ruptura. Un nuevo camino que explorar. Una operación para cerrar heridas. Y otra a corazón abierto para volver a renacerlo todo. Tres viajes. Con sus seis vuelos. Y por una vez, aunque tenga que utilizar tapones cada noche para aislarme del ruido de mi ajetreado nuevo hogar, siento paz. Siento que he purificado y limpiado mi alma, mis pensamientos, mi ser. Mi todo. He vuelto a saber por qué me fui. Por qué me he quedado. He vuelto a nadar en ese mar en calma que fue para mí Londres.

No hay prisa. Todo va a llegar. No hay dramas. No hay excusas. Ni el gato tiene un tercer pie. Me siento feliz. Conmigo misma. Con mis más y mis menos. Porque sí. Purificando el alma 

domingo, 18 de diciembre de 2016

A destiempo

Dijiste todo lo que quería oír (o leer en este caso). Todo. Absolutamente todo. Pero a destiempo. Y no sabes cuánto me duele.