domingo, 2 de julio de 2017

No quiero que sea difícil

Everyone likes Oranges...

Es difícil cerrar capítulos. Etapas. Es difícil decir adiós y que no se te escape un hasta luego. Fue difícil dejar la casa donde fuimos tan inmensamente felices. Fue difícil oír "lo hemos pasado bien, ¿verdad?". Fue difícil ver cómo te alejabas, como ese clavo ardiendo al que yo intentaba agarrarme hasta el último aliento fue en vano. Fue difícil poner 2.500 kilómetros de distancia entre tú y yo. Fue difícil ver esos ratos que pasabas. Fue difícil adaptarme a una nueva ciudad con su correspondiente nuevo idioma, nueva familia, nuevos amigos, nueva casa, nuevo todo. Fue difícil decirte hasta aquí. "Tú y yo nada". Fue difícil ver cómo jugabas esa carta tan maestra. Fue difícil volver. Fue difícil intentarlo. Fue difícil dejarte marchar.

 Lleva mucho tiempo siendo difícil. Es difícil. Porque la distancia separa cuerpos, no corazones, ya se sabe. Y a nosotros parece que eso nos identifica al 200%. A veces quererse no es suficiente. A veces querer no es poder. A veces es fácil ver la paja en el ojo ajeno. Ver todo lo que está mal cuando no eres tú quien recibe reprimendas día tras día. ¿Quién dijo que decir la verdad y saberla siempre era lo mejor? ¿Que ante todo sinceridad? ¿Quién inventó eso? Yo solo sé que hay un millón de maneras de decir las cosas, que cuando se quiere no se hiere, y que la verdad duele, y mucho. Creo que ya basta.

Yo no quiero que sea difícil, que haya que estar echando aceite para que todo fluya mejor. No quiero que todo sea cuesta arriba. No quiero más. No quiero ser esa mujer de la que le hables a la siguiente mujer con dolor, con rencor. No puedo más.

Me rehuso a cerrar esta etapa. Este capítulo. Me rehuso a ir a la biblioteca y ojear otros libros. A encontrar otro hogar. Otros abrazos. Otros besos. Creo que me he dejado más que la piel en ti. En mí. En un nosotros. Creo que merecíamos ese territorio neutral que ya hemos perdido. No sabemos cuándo habrá otra.

Quererte no es fácil. Eres una persona difícil. Eres fuerte, tienes una personalidad arrolladora. Y te lo dije. Si vas a irte, que sea ya, saca el cuchillo rápido, para que el dolor sea fugaz y pueda curarme. Ya no puedo más. Pero quiero poder querer más.

Y piensa que cuando estoy ahí, mi corazón y mi cuerpo están contigo. Y todo se desvanece.


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